LA CREATIVIDAD EN LA INNOVACIÓN DE PRODUCTOS
Por José Prada
Resumen
El autor presenta la relación entre creatividad e innovación como una intrínseco, basado en el hecho de que lo segundo no puede existir sin lo primero. Plantea la necesidad de un entrenamiento sistemático del proceso de pensamiento para promover la creatividad y ejemplifica en como la innovación puede surgir de lo existente cuando es cuestionado en forma creativa.
Preliminares
Ante todo es importante diferenciar los términos de creatividad e innovación, los que a veces son confundidos. El primero tiene que ver con una cualidad humana, que es la facultad de crear, o la capacidad de creación, es el don humano de generar nuevas ideas. Por otra parte, la innovación tiene que ver con la creación de algo tangible, derivado de un acto creativo. Dicho en otras palabras, la innovación puede ser un producto nuevo, o la revisión de uno existente, cuya creación se deriva de nuevas ideas o propuestas creativas de alguien. Planteado de esta manera, existe entonces una estrecha relación entre la innovación y la creatividad, puesto que lo primero, para que sea factible y realizable, y definitivamente exitoso, depende de lo segundo.
La creatividad como un acto humano
El acto de crear, como uno de los dones heredados de nuestra semejanza con Dios, es inherente a los humanos. Muchos afirman ligeramente que la mayoría de los inventos tecnológicos del presente son burdas copias de la naturaleza, sin embargo el autor discrepa con la simple propuesta de que no ha visto nunca a un pingüino con un laptop corriendo LINUX. Las primeras propuestas tecnológicas del hombre se derivan de la biónica, sin embargo, el consecuente cuestionamiento de cómo funcionan algunos procesos naturales y animales derivaron en inventos verdaderamente eficientes. La mejor prueba de ello es el proceso de volar. Quienes intentaron, sin éxito, copiar fielmente las alas de las aves no pudieron hacer volar a nadie. Sin embargo quienes revisaron el proceso físicamente se percataron de algunos aspectos que permitieron la innovación de artefactos voladores. Así, cuando pensamos cómo algo debería funcionar, o como sería algo que satisfaga una necesidad o complazca un deseo, y se llega a una conclusión, se materializa una idea, se está siendo creativo, se está creando. Un ejemplo personal del autor es que cuando era adolescente pensaba que debería existir una manera más económica de lavar, ya que su madre gastaba mucho dinero en detergente. Él pensó que si se hacía vibrar el agua el sucio saldría sin necesidad de jabón. Esta idea existe, y es la base de las lavadoras ultrasónicas que llaman ecológicas.
El pensamiento funcional como promotor de la creatividad
El autor usa con frecuencia un término de su autoría que quizá no tenga respaldo científico, que es el del pensamiento funcional. Este se refiere a pensar por el solo placer de hacerlo, pensar en forma constante como si se forzara al cerebro a hacer ejercicio. No tiene que ver con la elaboración de crucigramas ni jugar ajedrez, sino proponerse situaciones hipotéticas y crear muchas soluciones posibles e ir probando en la mente las consecuencias de su aplicación. Si bien esto se puede parecer al manejo de escenarios de la planificación estratégica, difiere en el hecho de que las situaciones propuestas son absurdas desde el punto de vista clásico, o bien, no son problemas necesarios de resolver. Por ejemplo, Se quiere hacer un puente para atravesar un rio solo usando papel sanitario, se desea crear una maquina que haga arepas rellenas sin asistencia humana, un carro que no use un motor tradicional, etc. Cuando se proponen situaciones absurdas o innecesarias, el cerebro tiene que olvidarse de las soluciones pre existentes, y se entrena en la búsqueda de ideas nuevas para resolver los problemas, que es la diferencia básica entre el creativo y el no creativo. Cuando se entrena al cerebro a crear, la creatividad es un acto natural y no una conducta aprendida, como quieren hacer ver algunos especialistas en gerencia que es posible aprender a ser creativos siguiendo una receta.
La innovación como aspecto de éxito en las organizaciones
Actualmente existen multitud de empresas que producen y ofrecen muchos productos, sin embargo los consumidores, más allá de comprar por satisfacer necesidades, eligen aquellas propuestas que resultan tener la mayor relación costo/beneficio, y/o aquellas que le resultan definitivamente diferentes. En este orden de ideas, el autor plantea el ejemplo del IPHONE, o el IPAD de APPLE. La tecnología táctil es muy antigua, de hecho la empresa PALM vendió con éxito PDA’s en los 90. Sin embargo se estancaron y esta tecnología pareció no tener mas futuro. Paralelamente, los fabricantes de celulares apostaron como dogma a que los terminales debían tener un teclado físico como interfaz. Apple, se dio cuenta que las ventas de los terminales se estaban deteniendo simplemente porque no valía la pena cambiar de celular debido a que todos hacían esencialmente lo mismo, con las mismas funciones, y casi el mismo aspecto. En ese momento el CEO de la empresa, el Sr. Jobs, decidió, a partir de uno de esos actos creativos que le caracterizan, crear el IPHONE. Un teléfono completamente diferente, una innovación definitivamente única. El equipo tuvo éxito, pero el proceso creativo de Jobs no se detuvo, y tuvieron la idea, a partir de los comentarios de ciertos clientes, de revisar el concepto de las computadoras portátiles, y aprovechando la experiencia con los IPHONEs, crearon la tableta IPAD. Estas dos innovaciones, junto al IPOD, catapultaron de nuevo a Apple a ser actualmente la empresa de mayor valor en acciones en el mundo. Esto es una prueba de la definitiva relación que existe entre éxito e innovación, e indirectamente, con la creatividad.
La Creatividad en la Innovación de Productos
Crear productos nuevos es la quimera de toda organización o emprendedor. Llegar de primero con algo nuevo, innovador, garantiza un mercado virgen. Llegar con un producto renovado, que satisfaga las necesidades no satisfechas de otro existente, permite compartir un mercado establecido que solo irá en búsqueda de la nueva propuesta hecha. Pero para poder poner sobre la mesa un prototipo o una propuesta de negocios o servicios, se debe pasar por un proceso de creación preliminar, un ejercicio de simulación de los efectos y la factibilidad de puesta en producción. La creatividad solo tiene que ver con las ideas. Un ejemplo es twitter, cuya creación fue simple: los directivos de una empresa dijeron a sus técnicos e ingenieros que sería interesante un sistema de compartir mensajes cortos de texto que promovieran el envío de información concreta, ideal para empresas con muchos trabajadores. El resultado de una idea creativa tan simple, se convirtió en una innovación que revoluciona actualmente al mundo, al punto que junto a FACEBOOK, han creado una nueva corriente de relación humana llamada “social networking”. Todo producto o propuesta innovadora, es en su origen una simple idea que nace del proceso creativo, de la creatividad de una persona. Por matemáticas simples, mientras más creativas son las personas dentro de una organización, o más creativo sea un emprendedor, más oportunidades existen de producir innovaciones, que de una u otra manera promuevan la creación de valor y conocimiento a la sociedad.
Conclusiones
El autor propone que la relación entre creatividad e innovación es intrínseca y que una cosa va de la mano de la otra. La creatividad da paso a la innovación y la revisión de lo nuevo, apoyado en creatividad puede generar nuevas innovaciones. Para esto es necesario entrenar al cerebro, para obligarlo a pensar y no a seleccionar soluciones pre existentes. La innovación puede ser determinante en el éxito de una organización, y por lo tanto establecer un clima que promueva la creatividad puede ser crucial en el crecimiento de la empresa y en el beneficio colectivo que sus directores y empleados obtengan de esta.